viernes, 6 de mayo de 2011

Nota a Julio Molina en diario "Página/12" por Facundo Gari

Viernes, 6 de mayo de 2011
TEATRO › JULIO MOLINA Y SU OBRA CURUPAYTY, EL MAPA NO ES UN TERRITORIO
“A los espectadores les dan ganas de pedir perdón”
El dramaturgo y director pone el foco en la Guerra de la Triple Alianza. Utiliza para ello diez personajes, entre actores argentinos y paraguayos. “Cuando tomamos la propia historia nos ponemos en el lugar de damnificados y no revisamos si jodimos feo a un vecino”, señala.
 Por Facundo Gari *
“Era necesario purgar la tierra de toda esa excrecencia humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse.”
Sarmiento


Hito de aquella tragedia fue la batalla de Curupayty, librada el 22 de septiembre de 1866 en los humedales de Ñeembucú. Allí, Paraguay obtuvo su mayor y más sangrienta victoria durante la guerra. Mitre, general en jefe de la Triple Alianza, ordenó el asalto de la fortificación de troncos: casi diez mil soldados aliados (entre ellos, Dominguito, hijo de Sarmiento) y cien paraguayos murieron. Entre los heridos, Cándido López, un voluntario argentino de 26 años, perdió su brazo por encima del codo y aprendería a pintar con su mano izquierda para continuar con su labor artística, sin saber que uno de sus cuadros iría a parar a las postales que anuncian la bellísima obra Curupayty, el mapa no es un territorio, que se muestra los domingos a las 18 en el Espacio Teatral DelBorde (Chile 630).
“A los espectadores les dan ganas de pedir perdón”, señala a Página/12 Julio Molina, dramaturgo y director de esta pieza con mirada crítica. Desde sus relatos, diez personajes (actores argentinos y paraguayos) distribuidos sobre una alfombra de pasto, con troncos como sostén y las melodías del arpa de Fernanda Peralta flotando en el aire, sostienen un ritual intra y extra dialógico (con segmentos basados en cartas de “próceres” de la época), en castellano y guaraní. “Necesitaba una reivindicación de esta lengua que fue prohibida en Paraguay cuando terminó la guerra”, enfatiza, mientras Caco, su gato, rodea la mesa del acogedor PH de Flores en el que vive con su mujer, embarazada, y sus mascotas, entre ellas Popo, un perro grandote, marrón y cariñoso que empuja a su dueño en el momento de las fotos.
Con origen en un ejercicio de work in progress realizado en el Centro Cultural Rojas en 2008, su relato de la batalla en uno de los accesos fluviales hacia Asunción surge de la impresión de “crueldad” que le provocó introducirse en la historia, no sólo a través de libros sobre la materia sino de películas, como las argentinas Su mejor alumno (Lucas Demare, 1944) y Cándido López, los campos de batalla (José Luis García, 2005) y la paraguaya Cerro Corá (Guillermo Vera, 1978), y los cuadros del llamado Manco de Curupayty. Pero además su creación trasunta para él una inquietud “antropológica”: “Mi bisabuelo era paraguayo, mi apellido viene de ahí. Este Molina pudo haber tenido que ver con la guerra. Sería horrible descubrir que estuvo del lado de la Triple Alianza”, posiciona.
–¿Cuál es la distancia entre lo que se muestra en Curupayty... y la historia de manual?
–Al producir un hecho artístico sobre la realidad, ésta se torna virada, corrida por el formato. Al trasladar a hecho escénico algo histórico aparece absolutamente mi subjetividad. En cuanto a los manuales, la información podría ser mucho más interesante que las estupideces que me contaron. Al trabajar en esta obra descubrí que no había nada hecho en teatro sobre este tema que a Paraguay lo modificó por dentro y hacia afuera. Es una relación bastante minorizada la que tenemos con ellos. Me llama la atención que el tema se hable muy poco. Cuando tomamos la propia historia nos ponemos en el lugar de damnificados y no revisamos si jodimos feo a un vecino.
–La obra habla de un Paraguay más adelantado que la Argentina de entonces. ¿Así de radical fue el cambio que produjo este enfrentamiento?
–Como nosotros reclamamos las Malvinas, ellos pueden reclamar las Cataratas. Tienen exactamente el mismo derecho. Sin embargo, como nación ni siquiera lo pueden pensar, de tan menoscabados que están. Les afanamos un montón de territorio y no sólo eso, sino que en el propio mapa de Paraguay, las grandes familias argentinas se quedaron con tierras a rolete. Si bien no invadimos como los brasileños, fuimos parte de un genocidio y de un menoscabo político y económico durable.
–¿Qué reflexión hace sobre ese “genocidio”?
–Se habla de un 90 por ciento de la población masculina paraguaya asesinada. La carta de Sarmiento a Mitre habla casi de un exterminio y de algo profético sobre esa “excrecencia humana”: ciertas palabras son semejantes a las que aparecen luego en Mi lucha (Adolf Hitler, 1925). El tratar como mierda a la gente es muy fuerte. No había sólo una guerra, sino un plan para barrer a los pueblos originarios. Si me pongo risomático, toca incluso el exterminio de los aborígenes acá. Es llamativo que Paraguay haya sobrevivido como garantía de que todos los países quedaran endeudados, a favor del muchacho de turno que propició todo: Inglaterra.
–¿Cuál era el contexto internacional?
–-El libre comercio. Lo que generaba Paraguay era un obstáculo para que el comercio británico se instalase en esa zona. Nosotros éramos fuerzas disgregadas en un territorio, no existía la idea de “la Argentina”. Paraguay fue gobernado durante 40 años por el Doctor Francia (apodo de Gaspar Rodríguez de Francia), tiempo en el que ese país estuvo cerrado. Ese cerrarse fue organizativo y contrario a lo que el libre comercio pretende establecer. Paraguay fue el primer país sudamericano en tener siderurgia y telégrafo; tenía el mayor porcentaje de alfabetización y de laburo. Era un país hiperorganizado para ese momento.
–Varios pasajes están centrados en el papel que les tocó sobrellevar a las mujeres y a los niños durante la batalla...
–La obra empieza con el momento más festivo, si se puede pensar que hay celebración en semejante situación. Luego empieza a bajar hasta donde el espacio está más desposeído de cuerpos masculinos. Los actores mueren en escena y quedan sólo mujeres, que es lo que le sucedió a este pueblo. Estuve en Peribebuy, donde está el hospital quemado por las tropas brasileñas. Cuando fue la guerra, era una población de 20 mil habitantes que fue defendida por 1200. La mayoría, ancianos, mujeres y niños. Sólo cinco zafaron. Hay otra batalla bastante grossa que es la de Acosta Ñu, donde los niños no se rendían y murieron incendiados por la tropa enemiga, que prendió fuego el pastizal de tramo a tramo. Esos pibes eran bastante corajudos, se camuflaban en los pastos pintándose la cara con barro para simular una barba.
–A mediados de abril, Curupayty... fue invitada por la embajada a la IV Semana de Teatro en Asunción, en el marco de los homenajes por el Bicentenario paraguayo. ¿Qué reacciones recogió del público de allá en comparación con las del de acá?
–Hace casi treinta años que hago teatro y jamás me pasó algo así. Nunca tuvo tanto sentido hacer lo que hago. Fue realmente conmovedor, el público se emocionó muchísimo. Había gente en los pasillos que se ponía mal por no poder entrar. Y acá es un momento justo. La obra sucede cuando la Presidenta, en nombre del Estado argentino, pide perdón a Paraguay.
–¿La elección del guaraní para la pieza es su manera de hacerlo?
–La comunidad teatral sigue teniendo la mirada sobre Europa. Algunos materiales tienen tramos dichos en lenguas europeas. Hay cierto encantamiento y regodeo sobre esta Buenos Aires europea. Entonces, quise reivindicar políticamente el guaraní. La historia debía ser contada en esta lengua, sumamente bella.
–Entonces es también una decisión estética.
–Claro. El guaraní tiene una belleza gutural. Buscaba quitar el rasgo de lo entendible y tomar lo pasional, lo perceptivo de una lengua aquí desconocida. Me gusta que el teatro no sea territorio del entendimiento, sino de una decodificación más profunda. Es una elección política y estética. Cuando el arte se politiza sin la estética queda panfletizado.
¿Curupayty... tiene una postura integradora?
–Sí. No me pongo del lado de esa guerra conducida por la Capital. Todavía creemos que “la inmigración” es cuando viene de Europa. Cuando viene de al lado, molesta. Hay una idea bastante facha sobre la admisión de nuestra realidad. Soy una persona que entiende las cuestiones desde la geografía cultural. En nombre de lo nacional mal entendido se cometen atrocidades absolutas. Quedás deshumanizado porque vos sos de un lado y él del otro, y ambos habitamos el mismo espacio. Sé que tengo una conciencia nacional, de todas formas, y me banco esa contradicción. Pero soy micropolítico: la gente necesita saber qué le pasa acá. Cuando escribía la obra, escuché en la tele un chamamé y que luego hablaban en portugués. Me acerqué y vi gaúchos tocando chamamé, vestidos como puedo pensar a un gaucho mesopotámico. El mapita político es un invento. La cuestión es cultural. Pienso en la integración del hombre en su propia tierra, defendiendo lo que le pasa ahí. La obra tiene algo de esa idea reparadora humanista.

Para leer la nota entera

Agregado Cultural de la Embajada Argentina en Paraguay explica el motivo de la elección de "Curupayty, el mapa no es un territorio" en la Semana Argentina de Teatro en Asunción 2011

Por Ivan Ivanissevich *
La puesta de Curupayty, el mapa no es un territorio en el Teatro Leopoldo Marechal de la Embajada Argentina tuvo un fuerte sentido simbólico en la medida en que la obra toma su punto de partida en la mayor victoria de Paraguay durante el trágico conflicto que fue la Guerra de la Triple Alianza. Para la Embajada significó un gesto político-cultural que fue el correlato de la condena que hiciera la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de la participación argentina en esa “Triple infamia”, parafraseando a Alberdi. Se pretendió asumir el momento histórico más traumático de la relación de nuestro país con el Paraguay e invitar a la comunidad argentina residente aquí y al público paraguayo a participar de este gesto de reconciliación en un nivel institucional-cultural profundo.  Creímos y creemos que ésa era una manera muy especial de homenajear a la nación paraguaya en el año de la celebración de su Bicentenario.


  Curupayty... tenía, además, un componente adicional que nos atraía; está hablada en gran parte en guaraní y, más aún, la mayor parte de su elenco está integrado por actores paraguayos residentes en la Argentina.   A lo largo de estos últimos años, esta Embajada promovió la integración de artistas argentinos y paraguayos en los eventos que organizó. Pero nos pareció que la presencia de actores y actrices de la diáspora paraguaya le agregaba una dimensión extra, ligada al desarraigo y la Argentina como tierra de refugio de los exiliados políticos y emigrados económicos del Paraguay. Desde este punto de vista, nos parecía casi un privilegio el poder ofrecer una oportunidad a los artistas paraguayos de Curupayty... de regresar a su país de origen para presentar su arte y dar, así, testimonio de la integración entre ambos países, lograda desde 1870 a esta parte.


* Agregado cultural de la Embajada Argentina en Paraguay.

IV Semana de Teatro Argentino en Asunción

Abril 2011

Debido a la invitación de la Embajada Argentina en Asunción, "Curupayty, el mapa no es un territorio" viajó a Asunción del Paraguay a realizar funciones dentro de la IV Semana de Teatro Argentino en Asunción, la obra fué elegida como homenaje al pueblo paraguayo en el año del Bicentenario. Junto a los auspiciantes de la Embajada Argentina en Paraguay, la Cancillería Argentina, el Fondec y Uninorte, se pudo realizar dos funciones el 15 y 16 de abril en el Teatro Leopoldo Marechal del Centro Cultural J.L. Borges de la Embajada Argentina. Las funciones fueron de acceso libre y gratuito.
El éxito que obtuvo la obra fué arrollador, el público demostró un interés y una emoción que lo trasmitió en su aplauso de pie interminable, acompañándolo con gritos en Guaraní de "gracias", y "brillante". En la segunda función unas 200 personas no pudieron entrar, aunque llegaron desde temprano e hicieron fila, la capacidad estaba agotada.
La compañía agradece a todo el público por su caluroso recibimiento y sus hermosas palabras. Y esperamos que podamos volver pronto a realizar otras funciones.

Nota en diario Última Hora

Nota en diario La Nación - Asunción

sábado, 8 de enero de 2011

Revista LLegás

CURUPAYTY, el mapa no es un territorio


Son escasas las ocasiones en las que el teatro se arriesga de este modo. Curupayty, el mapa no es un territorio propone una puesta en escena sumamente particular.
Para quienes frecuentan el teatro Del Borde, lo primero que observarán es que han decidido cambiar de frente; este reacomodar el cuerpo y la mirada tendrá su correlato en cuestiones centrales del orden de la percepción. En un rincón, un hombre escribe, orienta el relato y desde allí, también se provoca la música. Frente a público, ocupando el mismo terreno horizontal que aquél, se distribuye el espacio de los actores. El relato es el de una batalla y el marco, una guerra mayor. Pero la quietud es poderosa, casi un acto de resistencia.
Si el mapa no es el territorio, el relato de la guerra no es la guerra. Julio Molina, un dramaturgo de bellísimas palabras, que habita más cerca de la poesía que de la cotidianeidad, tomará una decisión inhabitual: contar en guaraní.
Doble lejanía, por la escasa acción y por la lengua. Pero es justamente ese extrañamiento el que nos interpela. Escuchamos (los que desconocemos el guaraní) los sonidos, percibimos las articulaciones sonoras, nada más. Y luego, al llegar la traducción, aparece el reemplazo de “nosotros” por “ellos”. Y es tan fácil entender lo que implican las versiones, las lecturas diversas, la distancia. Entonces uno se pregunta qué nos dijeron hasta ahora los que tradujeron, los que se arrogaron el derecho de la lengua oficial. ¿Qué fue lo que nos contaron? El Curupayty de Molina deviene denuncia. Y esperanza de empezar a saber.

Mónica Berman

Diario ABC color, Paraguay.

  “Curupayty”, una obra binacional

La obra de teatro “Curupayty. El mapa no es un territorio” se estrenó en Buenos Aires el año pasado y  reúne a actores paraguayos y argentinos. Una de las integrantes del elenco, Shirley Giménez, está en Asunción realizando las gestiones para que se pueda ver también en nuestro país.

“Curupayty”, una obra binacional
  “Curupayty”, una obra binacional
Arriba :Anita Giménez y Fernando López, ella paraguaya, él argentino, en un momento de la obra “Curupayty”. Abajo: La actríz compatriotra Shirley Gimenez en la redacción ABC Color hablando sobre su trabajo en la argentina.

Las puestas se realizaron en el Teatro Delborde en el barrio de San Telmo, en la capital argentina, los domingos a la tarde. Los paraguayos son –además de Jiménez– Ana Giménez, Odón Morán López, Ñeco Recalde, Darío Valenzuela, junto a Mario Alfano, Lela Cabrera, Fernando López, Eduardo Ramoni, Ana Laura Urso, Darío Valenzuela, los instrumentistas Rodrigo González y Manuel Sahores. La dramaturgia y puesta en escena corresponde a Julio Molina y para quienes deseen conocer el blog de la obra pueden ingresar a  http://www.curupayty-elmapanoesunterritorio.blogspot.com/.

“Curupayty. El mapa no es un territorio” está hablada en un ochenta por ciento en guaraní, que es traducido al público por los mismos actores, la obra fue recomendada por el diario Clarín para que el público viera este montaje además de un gran movimiento y difusión de la colectividad paraguaya.

Durante el presente año tienen previsto continuar con giras y actuaciones.
5 de Enero de 2011 00:00

jueves, 11 de noviembre de 2010

Crítica de "Curupayty, el mapa no es un territorio" por Moira Soto en la Radio Pan y Teatro Radio - AM 1110

Crítica en Radio Pan y Teatro
11/11/2010
Curupayty… que emoción y que dolor ver esa obra. Realmente no es lo que nos enseñaron en el colegio. Por suerte en los últimos tiempos hay mucho revisionismo en la historia, y esta guerra, ha sido realmente una guerra infame, como dice la obra. Y esta obra de Julio Molina me parece una obra reparadora. Julio Molina, actor, director y dramaturgo, realmente es para mí una personalidades teatrales/ literarias, más importante de este momento, obras como “Madre lobo entrerriano, como “La imagen fue un fusil llorando”, bellas obras desde  todo punto de vista, algunas de estas piezas, obras están editadas en el rojas en ediciones muy accesibles.
Y en este caso su mirada es la del poeta  y yo diría la del humanista también, porque haber convocado a actores paraguayos, haberse atrevido hacer una parte de la obra hablada en guaraní. Me parece realmente una decisión política y ética. De una pieza además, como todas las de él, muy bien escrita, en este caso me parece a mí reproduce una forma en la parte español un poco más antigua. De esta guerra que duró seis años 1864-1870, y fue perpetrada por Brasil, Uruguay y Argentina, cumpliendo los intereses  del Imperio Británico, porque Paraguay se mantenía autónomo y además era un país que había avanzado tremendamente. Y esto que tampoco se habla en el colegio. Tenía trenes, telégrafos, fundición de hierro, la educación era obligatoria y gratis. Está bueno repetir eso porque a través de los años uno a tenido  una imagen del Paraguay que está por debajo de la Argentina y era todo lo contrario estaba más avanzado que Argentina, en ese momento que esta guerra de tres países más poderosos que cometieron un exterminio. Cometieron genocidio. Una población de un millón y medio de habitantes quedó en dos cientos y pico de miles. Una cosa atroz. Se mataron hombres pero también se mataron mujeres, y esta historia que participaron niños. En fin es como Julio Molina ha reflejado de una manera condensada y al mismo tiempo sin quitarle eun ápice del dramatismo del horror que fue. Con, que  son 8 o 10 actores en escena, algunos de los cuales son paraguayos,  el día que yo fui el arpista no pudo actuar, de todas maneras no la vi con arpa, casi que no me hizo falta porque, tanto el texto, como las actuaciones, como esa escenografía creada con fardos de pasto y troncos de árboles, que alude la batalla de Curupayty, episodio heroico para los Paraguayos, que siendo una cuarta parte que eran de sus atacantes lograron tener un día de gloria. Esa luz crepuscular que hay sobre la escena, todo esto releja no sólo el episodio de Curupayty, sino que además está hablando de todo ese momento histórico que fue la guerra de la triple alianza. Todos los elementos combinan y se potencian para que el espectáculo vaya creciendo en intensidad, en emoción y verdaderamente el efecto en el público es impresionante. Sin duda es una obra de la que  salis  con el corazón apretado y que hay procesarla, que hay que digerirla. Además a  mí personalmente, me dan ganas de volverla a ver porque sus calidades son muchas y confluyen.
Me acordaba desde que la ví, pensaba en Ute Lemper en un pub en Manhatan que apareció ella y antes de empezar a actuar dijo “Les tengo que pedir perdón por ser alemana”, y después supe de toda la campaña que ha hecho del Holocausto. Porque se siente culpable por ser alemana,  descendiente de alemanes y  de lo que fue el nazismo. Y me pareció extraordinario y fueron sus primeras palabras.
Y de alguna manera cuando terminó, uno quería levantarse y decir perdón, pedir perdón.  Y me preguntaba si alguna vez se les pidió a los paraguayos formalmente, profundamente y honestamente como esta obra. Perdón por tanta crueldad, tanta infamia y tanto crimen
La verdad que es una obra de altísima calidad y uno de los mejores espectáculos en la cartelera en este momento, me parece, al menos de lo que yo he visto.
Por Moira Soto

viernes, 5 de noviembre de 2010

Nota en Buenos Aires Jaque Press

"Curupayty, el mapa no es un territorio," puesta en escena de la guerra contra Paraguay en el teatro Del Borde de Buenos Aires

Tras cinco años de guerra la alianza de Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay terminó en una “victoria” que significó para el país vencido “la muerte de más de dos tercios de la población paraguaya, incluida la mayoría de los varones adultos, y la destrucción casi total del capital productivo nacional,” según Mariana C. Fassi en “Paraguay en su laberinto,” de reciente edición. “En su derrota Paraguay debía generar las divisas que le permitieran cumplir con las compensaciones de guerra. Concluía así su incorporación a la dinámica del capitalismo internacional.”

 Mediante un procedimiento de reconversión de documentos varios sobre "la guerra de la triple alianza" el director y dramaturgo Julio Molina ha puesto en el teatro Del Borde de Buenos Aires una ficcionalización del conflicto belico. “Tomamos la odisea del pueblo paraguayo en aquel genocidio pensando así: CURUPAYTY, el mapa no es un territorio,” dice Molina. Agrega: “Donde el pasado fantasmagóricamente testimonia lo que el presente genera como pensamiento dramático.”

 Molina logra un espectáculo de alto vuelo y de un realismo notable con la incorporación de actores paraguayos que hablan en guaraní. Es un espectáculo atractivo para los historiadores, pero también para los estudiosos del arte teatral, ya que los actores paraguayos logran comunicar con sus voces, sus cuerpos y sus almas.
 

martes, 19 de octubre de 2010

Trailer "Curupayty, el mapa no es un territorio"



http://www.youtube.com/watch?v=41yJL2Is8jw

Crítica del diario Paraguay mi país

La tierra paraguaya ¿era roja?

19/10/2010
por Redaccion
“La tierra paraguaya ¿era roja antes de esto?” fue la frase magistral expresada por el actor Mario Alfano como culminación de la obra teatral “Curupayty”, observando en el escenario los cadáveres de los soldados en el campo de batalla.


La pregunta no es ociosa teniendo en cuenta toda la sangre derramada en esa cruenta guerra contra la Triple Alianza del cual, el autor y director de la obra Julio Molina, captó su esencia y la supo plasmar –y transmitir- en una obra de fuerte contenido dramático, de hondo impacto emocional y comunicacional.

Desarrollada en una escenografía frugal pero potente, la interpretación actoral fue notable, cada uno muy compenetrado en el rol asignado, donde el protagonismo no fue individual sino de todo el elenco con un fondo musical de arpa que contribuyó a lograr un clima único.

Curupayty, se presenta en el Teatro Delborde, ubicado en Chile 630, en pleno barrio de San Telmo de la ciudad de Bs. As. donde se hará las dos últimas representaciones los días domingo 24 y 31 del mes en curso a las 18 horas.

http://www.paraguaymipais.com.ar/cultura/2010/10/la-tierra-paraguaya-%c2%bfera-roja/

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Mediante un procedimiento de reconversión de documentos varios sobre "la guerra de la triple alianza" llegamos a ficcionalizar un hecho. Tomamos la odisea del pueblo paraguayo en aquel genocidio pensando así: CURUPAYTY, el mapa no es un territorio.


Donde el pasado fantasmagóricamente testimonia lo que el presente genera como pensamiento dramático.

Nota a Julio Molina sobre "Curupayty" - Diario "La nación" de Asunción del Paraguay

“Curupayty” sube próximamente en Buenos Aires

Una inquietud ancestral inspira estreno teatral sobre Paraguay

El argentino Julio Molina sospecha que su bisabuelo estuvo en la Guerra de la Triple Alianza.

“Mi bisabuelo, por la cronología, ha tenido algo con la guerra, no sé si ha estado de este lado o ha estado del otro”, cuenta el actor argentino Julio Molina, que por primera vez visita Paraguay en estos días como parte del elenco de “El Hijo”. El próximo 12 de setiembre estrena en Buenos Aires su obra “Curupayty. El mapa no es un territorio”.

El título alude a una de las batallas más sangrientas de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1970), en que Paraguay luchó contra Argentina, Brasil y Uruguay.
Molina ignora el nombre de su bisabuelo; él nació en Buenos Aires, pero su padre y abuelo son de Entre Ríos. Pero la inquietud estaba latente sobre su ancestro. En 2008 recibió una invitación al Panorama Working Progress, una experiencia de dramaturgia del Centro Cultural “Ricardo Rojas” de la capital porteña.

“No tenía aún idea del proyecto, yo lo que sabía era que quería trabajar con actores paraguayos”, refiere. Un amigo lo contactó con artistas que participaron en el filme “El niño pez”. Así conoció a Darío Valenzuela (“El secreto de sus ojos”), Shirley Giménez (“El invierno de Gunter”), Lela Cabrera, Ñeco Recalde, entre otros. Con ellos presentó en 2008 una primera versión.

“La gente se emocionó mucho y lloró muchísimo, porque toca algo que sobrepasa lo que estoy haciendo, realmente se me fue de las manos, porque me di cuenta de que me metí con algo que es de acá, que es muy conmovedor, que realmente es del pecho, no solamente de la cabeza”, recuerda Molina.

El montaje final se estrena la próxima semana en Del Borde Espacio Teatral de Buenos Aires. Durante 50 minutos actúan seis actores paraguayos y cuatro argentinos, además de un arpista argentino (de padres paraguayos), que musicaliza en vivo, aunque no interpreta música paraguaya.

“El 70% de la obra es en guaraní. Eso es una decisión absolutamente política de parte de mí”, dice Molina. “Nosotros en Buenos Aires cuando tenemos espectáculos donde parte es en alemán o es en francés, quedamos obnubilados. Esta lengua tan bella merece que sea desplegada en un espectáculo y se la tome como tal”.

Molina confía en que “Curupayty” genere una buena repercusión e interés, para traer su obra a Paraguay, en el marco de los festejos del Bicentenario.

Molina, de 44 años, empezó a estudiar actuación a los 18 años, luego cursó dirección y posteriormente dramaturgia. Sin embargo, desde los 21 años comenzó a dirigir sus propias obras y de autores franceses, desde el Paracultural de Buenos Aires. Estima que debe tener como 20 obras dirigidas en su trayectoria. “La imagen fue un fusil llorando” es una obra de su dirección que actualmente está en la agenda porteña.

http://www.lanacion.com.py/noticias-324617-2010-09-04.htm